Fiesta de la Pascua

La llegada de la primavera y los días soleados invitan a pasar más tiempo en el jardín. El ser humano experimenta la renovación de la vida, la regeneración de las fuerzas vitales y su manifestación en el mundo.  Las mesas de estación y demás elementos decorativos se llenan de imágenes que hablan a los sentidos de los niños acerca de este acontecimiento. En el exterior los bulbos del jardín comienzan a brotar y florecer, los árboles muestran nuevos brotes y ramas verdes, los naranjos regalan su aroma.

También es tiempo de Pascua, tiempo de renacimiento. Esto nos anuncia la llegada de la liebrecita, ese animal de oído fino que representa el altruismo escondiéndonos las huevos en el jardín. El huevo como símbolo de una nueva vida, de la llegada del sol que hace brotar las semillas de la Tierra.

Varios son los símbolos que nos hablan de la primavera y de la Pascua, entre ellos destacamos los siguientes:

El huevo:

Nos habla de creación de la vida. Durante los días previos a la fiesta de Pascua los niños pintan y decoran huevos. Esta actividad a través del color tiene la cualidad de hacer visible lo que el huevo encierra en su interior.

El grano de trigo:

El trigo es símbolo por excelencia del alimento básico del ser humano: el pan. Con los niños y niñas sembramos semillas de trigo en pequeñas macetas. Allí dormirán un tiempo hasta que, gracias al calor y a la luz del sol, al agua y al cariño y cuidado de todos, salgan al exterior y den lugar a nuevas y doradas espigas.

La liebre:

Este animal reúne en sí diferentes cualidades, se caracteriza por no manifestar especial arraigo a un lugar; carece de madriguera, duerme a la intemperie, destaca por tanto por su capacidad de adaptación a las circunstancias. Es “ciudadana del mundo”. Sus largas orejas captan el más mínimo ruido y su típica postura de escucha atenta dice mucho de sus cualidades. Pero de entre ellas la más significativa es su capacidad de entrega pues normalmente en una cacería o persecución cuando una liebre es acosada, otra liebre estará dispuesta a cruzarse en su camino para salvarla. Así pues, este animal es considerado como un representante de las fuerzas de amor desinteresado y de superación del egoísmo.

El día de la fiesta, la liebre de Pascua llega sigilosa, nadie la ve, y deja un huevo de Pascua para cada niño en el jardín. Ellos deberán hacer un camino de búsqueda hasta dar con ellos. La búsqueda es una constante en la vida del ser humano cuando inicia un camino de desarrollo interior personal.

Cuenta: La liebre de Pascua. Editorial Rudolf Steiner

https://mundowaldorf.com/cuentos/la-liebre-de-pascua/

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